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Dolorida y aterrada. Besando las manos a la ausencia. Buscando en los resquicios de un teléfono móvil. Arrastrando los pies por las aceras del olvido. Tratando de ser fuerte. Tragando. Con un fantasma en forma de humo, que recorre mi garganta y lleva el sabor de la derrota. Como un manto que en vez de proteger del calor, te congela de frío. Hasta que tiemblas abrazado a ti mismo. Y lloro. Y me derramo como lo hace un sueño interrumpido. La noche devora lo que encuentra por delante. Y no deja nada. Sólo silencio. Y ganas de desaparecer. Y no volver. Como si fuera una estrella fugaz. Pero esta vez, sabes que no habrá deseo. Sólo serás parte del pasado. Sólo una luz en medio de la noche. Una más entre tantas.